Raquel Polich y familia pasaron a contar el momento que viven y el esfuerzo que forjó a esta gladiadora del área. La delantera que supo vestir los colores de San Luis FC, asentada en Boca con un gran presente y obteniendo títulos.

Quien pensaría que, desde Margarita (Chaco), un poblado de apenas 7500 habitantes, saldría una goleadora que con 30 años sigue más encendida que nunca.

En un pueblo pegadito a Resistencia, la capital y con brisa calurosa todo el año, nacería Raquel Polich. Siendo la más chica de tres hermanos nunca se sintió así, siempre compartió con los más grandes Cristina y Miguel.

Cuenta su hermana que antes de un partido en el barrio, Raquel le contestó a Miguel, “Vos olvídate de mí y juga” ante la frase de ruego de su hermano hacia su madre “no la dejes ir, no la dejes ir, porque los vagos no jugamos al mismo nivel con una mina”

La actitud de la flaca ya viene desde chica, había que jugar entre los chicos como uno más, ahí no se perdonaba nada, se ponía todo en el potrero, ¿Quién no tuvo una hermana o una prima que dejaba todo en el barrio?

Hablando del pueblo, Cristina nos cuenta “Le dije a Raquel, no es casualidad, que donde estaba la cancha, ahora hay siete viviendas, justo siete, nuestro número favorito” Si bien ama el número 7, es cierto que jugó de enganche o volante por afuera y se siente más cómoda como punta.

Desde que recuerdo, la veo a ella haciendo jueguitos en la vereda y todo el mundo pasaba y se quedaba mirando, no podían creer que maneje tan bien la pelota”. Cabe destacar que Cris, su hermana, no paró de emocionarse en toda la entrevista, recordando a Raquel, su esfuerzo y todo el temperamento que la empuja.

Tiempo de enfocarse:

Cuando la vida a uno le sonríe, sin responsabilidades más que ir al colegio, llegar a su casa, cambiarse e ir a jugar al futbol, Raquel tendría una de las noticias más duras de su vida, a un año de enterrar a su primo de 20 años por una diabetes fulminante. La familia Polich, volvería a probar la amargura de la vida, la noticia de que Raquel con apenas once años, sería insulinodependiente por el resto de su vida golpeó su mundo. “Pero Raquel tenía en mente otra cosa, acomodarse a lo que venía y seguir” (Cristina se quiebra recordando esos momentos y sigue).

“Me acuerdo cuando estuvo en el hospital muchos días internada, porque no podían regular la azúcar en sangre, ella estaba muy enojada con la enfermedad y la vida”.

Emocionada Cristina reflexiona… “Mi hermana de una situación muy mala se compuso y salió adelante, creo que eso la marcó para el resto de su vida, pensar que tiene más años de insulino dependiente que no” Orgullosa no le salen las palabras a la hermana mayor de la goleadora y última campeona con San Luis FC.

“Siempre le digo que cuente, como la enfermedad la ayudó a cambiar su rutina y tener una mejor alimentación y más compromiso con el entrenamiento”.

La realidad de “la Polich” o “la Raque”, como la conocen en el pueblo, no es solo la de una deportista que llega desde abajo hasta lo más alto. Hace más de 5 meses que llegó a las xeneizes, la historia de una niña que la peleó a pesar de la enfermedad, la distancia, la falta de recursos, el cansancio, el tener una edad donde la sociedad piensa que ya no estas para el fútbol de élite y es la esperanza de cada chica que arranca con los sueños intactos, por ella y por las que vengan…

Historia de vida de Raquel Polich, delantera de Boca que jugó en San Luis FC

Hace poco más de 10 días, levantó la copa del campeonato Femenino de AFA con el club del que ha sido hincha durante toda su vida. Y no conforme con eso, la chaqueña tiene nuevos objetivos en el horizonte, se le vienen tres nuevas competencias: la Copa Libertadores, el torneo local y, si todo va bien, el federativo.

 

A pesar de tener ofertas de varios clubes, Raquel quiere seguir en boca: “mi sueño es jugar en Boca. Tratando de mejorar ciertas cosas para dar siempre el 100 cuando tenga que estar en la cancha”.

Redacción: Comunicarte SL